Amenazan y expulsan a reporteros de reunión con funcionarios

Al colega Michel Insunza por su gallardía de defender el derecho a la información.

Apenas hace 3 meses un grupo de yaquis agredieron a un trailero que se negó a pagar la cuota al pasar por Loma de Guamúchil. Este jueves en Vícam Pueblo, cuando cubríamos como reporteros el encuentro entre autoridades tradicionales y funcionarios en el marco del Plan de Justicia Yaqui, un grupo de indígenas nos amenazaron con golpearnos y encerrarnos a Michel Inzunza (de Diario del Yaqui) y a mí (de Infocajeme) sin haber un motivo aparente.

Cuando hacía uso de la voz Adelfo Regino, titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígena, este reportero se acercó a tomar unas fotos y acto seguido es llamado por una persona de aspecto robusto, que cubría su rostro con un paliacate.

“Tenemos órdenes de retirarte”, soltó sin más y añadió “en este lugar está prohibida la presencia de Michel Insunza”. Contrariado, localicé con la mirada al susodicho y le hice una señal para que se acercara.

Tras preguntar lo que pasaba, Michel escuchó atento el mismo mensaje y reviró sin aspavientos:”Nomás dinos qué autoridad ordenó eso y nos vamos, pero te aclaro que fuimos invitados”.

El grupo que se hacía llamar autoridad tradicional se negó a dar un nombre bajo el alegato de que “si te decimos lo vas a quemar en el periódico”.

El reportero Insunza no cejaba en cuestionar el proceder de los yoremes: “Cómo sabes mi nombre”. La respuesta:

“Se lo estamos diciendo por la buenas, si no hacen caso les vamos a poner una chinga y de paso los vamos encerrar en aquel cuartito”, amagaba uno de ellos, al momento que sus acompañantes exhibíansus varejones.

Ante la contundencia del “argumento”, tuvimos que retirarnos unos metros y hacer el esfuerzo por entender las intervenciones, ya que el equipo de sonido utilizado por los funcionarios federales era pésimo, quizás producto de la austeridad republicana.

A lo lejos observé a Tomás Rojo, me acerqué y le pedí una orientación sobre el amago de sus hermanos de sangre. “No tienen porque prohibirte nada, es un acto público” y entonces lo aproveché como escudo, seguido por la mirada de los miembros de la guardia tradicional.

Para entonces el reportero del Diario ya cabildeba entre varias fuentes su permanencia en la ramada para no ser hostigado y averiguaba quiénes eran los emisarios de las autoridades tradicionales, pero nadie daba razón de ello.

Pero la nota es la nota y pues el oficio reporteril precisa de terquedad e insistencia, por lo que la  confrontación suele ser inevitable. Se anunciaba el acuerdo sobre el tema agua para ponerlo a consideración de los miembros de la etnia, cuando regresan los censores yaquis.

Esta vez con un tono más intimidante, pero además nos rodearon por ambos flancos. “Retírense por las buenas, no queremos que se haga un escándalo”, decía el mismo indígena con tono intimidante, mientras los de su tropa, ningno con cbrebocas, rompían la sana distancia con los reporteros.

“Nos invitó el gobernador de Vícam”, se defendió Michel Insunza. “Ex, ya no manda aquí”, reviró su interlocutor yaqui. Luego alegué que “ya hablamos con Tomas Rojo y nos dijo que no había problema”, pero la respuesta fue un seco: “Tomás no representa nada aquí”.

Ya en la desesperación, opté por exponer el asunto ante Jorge Tadei Bringas, súper delegado de la Secretaría del Bienestar, pero además que no funcionó como salvoconducto, se plegó a los caprichos de los miembros de las autoridades tradicionales.

“Aquí ellos son la autoridad y si en este momento deciden que yo me vaya, me voy, no puedo hacer nada”, expresó dócilmente el ex profesor universitario y les pidió que se actuara sin violencia. “Tranquilos, los muchachos ya se van”, agregó conciliador.

Sin más opciones, los reporteros fuimos escoltados “amablemente” hasta el automóvil en el que llegamos, para luego rumiar el desconcierto que provocó el episodio: No cabe duda que en tierras yaquis, nunca ha mandado el gobierno, independientemente del color.

En la 4T las autoridades de la tribu yaqui siguen impunes en la aplicación de su usos (y abusos), no por nada continúan los bloqueos a la carretera federal, los cobros tipo alcabala y qué decir automóviles sin placas que circulan por doquier, entre otros “pecados”.

Al final, ¡quién manda realmente en territorio yaqui: la autorida tradicional con sus usos (abusos) y costumbres o la autoridad gubernamental que deriva de la Constitución Mexicana? Por lo pronto ninguna autoridad del Estado ha puesto orden.

PD: Lo ocurrido fue un evidente y reprobable acto de censura hacia un medio informativo de las autoridades de Vícam Pueblo, pues otros medios cubrieron el evento y nunca fueron molestados, nunca hubo motivos para hacerlo, pero aún así se ensañaron con uno en especial.